Nuestra Portada
Año VI - No.22 ; Abril-Junio 2010
Nuestra Portada


Editorial

La Iglesia Católica en Cuba:puente para el diálogo y el encuentro

Ha sido muy publicitada, especialmente en el extranjero, la reciente mediación del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana , con el objetivo de lograr un acuerdo que facilite una relación normal entre el Gobierno cubano y las Damas de Blanco –conjunto de señoras que suelen expresarse públicamente a favor de la liberación de sus familiares presos por razones políticas-.

Muchos analistas se refieren al triunfo del Cardenal cubano y al triunfo de las Damas de Blanco, pues el Gobierno accedió a que podrían marchar por la Quinta Avenida sin pedir permiso a las autoridades, que podrían hacerlo junto a otros familiares que quisieran y que aún podrían extender el espacio de sus marchas. Y sólo pidió a cambio que se retiraran de dicha manifestación las conocidas como Damas de Apoyo, pues estas no son familiares de los presos y por tanto desvirtúan el auténtico sentido de tales manifestaciones públicas. .(...) (ampliar)
RELIGIÓN
- Cisma lefebvrista.
Por Nelson Crespo

Del Magisterio
Del Magisterio.
A cargo de Nelson Crespo

Desde la Cátedra Habanera


Páginas rescatadas:
A cargo de Jorge Domingo Cuadriello
Tristeza de Cuba
Por Miguel de Marcos

Este número de la revista presenta en el Dossier el análisis de un grupo de personalidades sobre la esperanza en Cuba hoy. En la sección Búsqueda dialogan dos intelectuales cubanos sobre la democracia en la Isla. El Tema Polémico está dedicado a los imaginarios presentes en la juventud cubano-americana y su posible incidencia sobre la reconciliación entre cubanos. Por su parte, De las entrañas de la Isla ofrece un análisis sobre las ciudades escolares a inicios de la República y su impronta en la conformación del imaginario político de generaciones de cubanos. Nuestra publicación brinda, además, una cronología de la actual mediación propiciada por la Iglesia Católica en Cuba.

Podrán disfrutar de otros trabajos interesantes, como Lo aprendido en la era Lula; En el horizonte de la fraternidad; Intelectuales públicos y política en Cuba: continuidades y emergencias; La belleza no es un lujo postergable: diálogos sobre la ciudad y El PEN Club de Cuba.

La portada es una obra del pintor cubano Alan Manuel (acrílico sobre lienzo, 2007), titulada Pues donde esté la riqueza de ustedes, allí estará también su corazón. San Lucas 12,34.

La esperanza en Cuba hoy
Ver Portada de "EL DOSSIER"
Atentos a la sugerencia del destacado intelectual Víctor Fowler, nuestro Consejo Editorial se propuso convocar a un grupo de personalidades para discernir acerca de la esperanza en Cuba hoy. Respondieron a nuestro cuestionario la socióloga Mayra Espina; el director de la revista Palabra Nueva, Orlando Márquez; el fi lósofo Alexis Jardines; el coordinador de la Red Observatorio Crítico, Mario Castillo; así como el sacerdote Ariel Suárez. Una vez compiladas las respuestas, se le mostraron a Víctor Fowler quien quiso compartir con nosotros una reflexión sobre el tema, que también aparece en este dossier.
  - La esperanza en Cuba hoy
Por Espacio Laical
- La cuestión de la esperanza.
Por Víctor Fowler Calzada
La esperanza en Cuba hoy.

Sección Búsqueda...
Es rentable ser libres.
Por Julio César Guanche

Hacia una democracia de los consensos.
Por Roberto Veiga González


Actualidad cubana:
- Día internacional de la lucha contra el racismo.
Por Tomás Fernández Robaina
- Intelectuales públicos y política en Cuba: continuidades y emergencias.
Por Armando Chaguaceda
- La belleza no es un lujo postergable: diálogos sobre la ciudad. Entrevista a Mario Coyula Cowley.
Por Lenier González Mederos
- Cómo eliminar el racismo en dos horas.
Por Habey Hechavarría Prado
- A usted no tiene que gustarle el rap.
Por Yusimí Rodríguez
- En busca del conservadurismo.
Por Ariel Pérez Lazo
- La cadena comercializadora en el sector agropecuario cubano.
Por Armando Nova
- Cronología de la mediación del cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana.

Tema Polémico

INTERNACIONALES
- La caída del muro de Berlín: otra perspectiva.
Por Robert Sandrock, osb
- Nova et vetera, la clave para armonizar la modernidad y la tradición. Entrevista al cardenal Angelo Sodano.
Por Roberto Rotondo
- Lo aprendido en la era Lula.
Por Vera Lúcia de A. Corrêa
- La crisis económica es una crisis moral. Entrevista a monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.
Por Lázaro J. Álvarez
- En el horizonte de la fraternidad. Entrevista a Antonio Maria Baggio.
Por Roberto Veiga González
CULTURA

- Re-Señas de libros.
Por Jorge Domingo
- Apuntes sobre la escultura en Cuba.
Por José Veigas Zamora
- Una fiesta de la obra lezamiana.
Por Margarita Mateo Palmer

- Ágora o la manipulación de la historia.
Por Arístides O'Farrill
- El PEN Club de Cuba.
Por Jorge Domingo

Actualizado el 30-Jun-2010 7:25 AM
PUBLICACION DEL CONSEJO ARQUIDIOCESANO DE LAICOS DE LA HABANA
Director: José Ramón Pérez Expósito ;
Asesor Eclesial
: P. Fernando de la Vega Benson;
Editor
: Roberto Veiga González;

Vice-Editor: Lenier González Mederos:


J´ de Redacción
: Jorge Domingo Cuadriello;
Correcciíon: Ballate - ManRoVal ; Editor: Roberto Veiga González ;
Consejo Editorial:
Esperanza Purón, Migdalia Dopico, Ofelia Bravo, Habey Hechavarría y Alexis Pestano
Redacción: Casa Laical, Teniente Rey e/ Bernaza y Villegas. La Habana Vieja. Cuba. CP-10100


Programa de la X Semana Social Católica
X Semana Social Católica
Celebrada del 16 al 20 de jnuio
La Habana - Cuba
Ponemos a su disposición las palabras pronunciadas, conferencias y ponencias presentadas
en los paneles, así como la trascripción de los tres encuentros con la prensa y los resúmenes noticiosos y galerías de imágenes de los cuatro jornadas

16 de junio
- Conferencia inaugural de monseñor Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados, del Vaticano. Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo.

17 de junio
- Palabras inaugurales del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana.
- Palabras de monseñor Emilio Aranguren, obispo de Holguín y presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz.
- Presentación de la Carta Encíclica del papa Benedicto XVI, Caritas in veritate.
Panel sobre el diálogo entre cubanos
En la noche:
- El diálogo entre cubanos.
- Diálogos en y entre Cuba y su Diáspora.
- Texto de la participación de Mons. Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal.
- Homilía de Su Excelencia Mons. Mamberti en la Misa Solemne celebrada con ocasión de la Fiesta del Papa.
-
Gesto Público: Mensaje de la Semana Social.

18 de junio
Panel sobre los espacios públicos de la Iglesia
 
- Cáritas: Un esfuerzo constante de la comunidad cristiana. Por una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
- Tender puentes La Iglesia y la Comunicación Social en Cuba, hoy y mañana
- Ponencia sobre Educación.
- Hacia una nueva experiencia de Meaux.
- Los laicos: Iglesia en diálogo con el mundo.
Panel sobre economía y sociedad.
 
- La crisis bancaria cubana actual
- Notas recientes sobre la economía en Cuba (winrar)
- Demografia y seguridad social Cuba
- Globalización y desarrollo integral inclusivo

19 de junio
Panel sobre reconciliación entre cubanos.
 
  - La reconciliación; perspectiva teológica y pastoral.
- La Casa Cuba : Reconciliación, Reforma Económica y República.
- Todo el tiempo para la esperanza.

- Exposición acerca de cómo integrar los temas presentados durante la Semana Social al quehacer pastoral de la Iglesia Católica en Cuba. Padre Jorge Cela, sj.


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Suplementos Digitales Espacio Laical.
Visite nuestra sección Suplemento Digital
donde podrá encontrar todos los publicados dede el surgimiento de nuestro sitio

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Disponibles en Internet
las publicaciones:
Del Movimiento Familiar Cristiano
"Amor y Vida"
Del Movimiento de Trabajadores Católicos
"Boletín Laborem"

   

Sitios Católicos cubanos
- Conferencia de Obispos Católicos de Cuba
- Arzobispado de la Habana
- Diócesis de Pinar del Río
- Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre
- Palabra Nueva
- Centro Bioética Juan Pablo II
- Creer en Cuba
Suplementos Digitales Espacio Laical.
Suplemento Digital no.105
Ni coqueteo ni ingenuidad de manual
Por Roberto Veiga González


El señor Jorge de Armas, cubano residente en Estados Unidos, ha escrito recientemente un artículo titulado Variaciones en torno al cuento de la buena pipa. En el mismo intenta hacer un análisis sobre el actual diálogo entre la Iglesia Católica y el Gobierno cubano. El texto, en sentido general, es bueno y expone criterios atinados sobre algunas zonas de la realidad nacional. No obstante, tiene momentos que, en mi opinión, tuerce el bueno juicio y llega a adquirir un tono peyorativo.

Cuando el autor discierne acerca de la X Semana Social Católica en Cuba, celebrada del 16 al 20 de junio, lo hace de manera laudatoria y elogia alguna que otra de las opiniones allí expresadas. Sin embargo, cuestiona la ponencia nombrada Todo el tiempo para la esperanza, preparada por tres laicos de la Arquidiócesis de La Habana : Lenier González Mederos, Alexis Pestano Fernández y el autor de este trabajo. Cataloga la exposición como una sombra entre tantas luces emanadas del evento.

Para llegar a tal conclusión, De Armas no analiza el texto completo, con todas sus opiniones y propuestas. Sólo se remite a un pequeño –pero importante- acápite del trabajo dedicado a señalar quienes, en nuestro contexto, podrían ser facilitadores de un camino de encuentro, diálogo y consenso entre todos los cubanos. En dicha parte de la exposición nosotros indicamos que pudieran estar llamados a actuar de esa manera: los intelectuales, porque ellos deben ayudar al pueblo en esa obligatoria responsabilidad de soñar un país mejor; las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en tanto deben ser garantes del orden; el Estado, en la medida que logre moverse desde una posición de parte hacia una de moderador y garante de toda la diversidad; así como la Iglesia , porque a ella le compete la atención espiritual del pueblo, así como la misión de procurar el sentido de responsabilidad de cada persona y la concordia entre todos.

Esta propuesta lo molestó, al menos parcialmente. No se pronunció acerca de que el Estado pueda ser un facilitador importante en la medida que logre moverse desde una posición de parte hacia una de moderador y garante de toda la diversidad. Tal vez le pareció bien, o no. Quizá lo estimó tan descabellado que prefirió hacer caso omiso del tema. No sé. Por otro lado, según se evidencia en sus opiniones, piensa bien en relación con el papel de la Iglesia como facilitadora, interlocutora y mediadora en una gestión encaminada a promover el encuentro, el diálogo y el consenso. Quiero, incluso, darle las gracias por muchas de sus apreciaciones positivas sobre esta cuestión.

Sin embargo, mostró una oposición radical en cuanto a la posibilidad de que también los intelectuales y las Fuerzas Armadas desempeñaran un quehacer facilitador. Afirmó que dicha propuesta era un “coqueteo barriobajero con las estructuras de poder o ingenuidad de manual”. Quiero precisarle a Jorge de Armas que para hablar sobre Cuba y su futuro con seriedad, debemos tener en cuenta al país real. No es conveniente hacerlo a partir de uno inventado sobre prejuicios, idealizaciones o desinformación. Hacerlo desde las coordenadas antes mencionadas atenta contra la inteligencia, la seriedad y los necesarios matices.

Le guste al autor o no, le guste a algunos o no, las Fuerzas Armadas tienen que jugar un papel significativo, como pudiera ocurrir en cualquier sociedad que se proponga el delicado desempeño conciliador o reconciliador. El ejército, como usted sostiene, debe preservar la soberanía y la independencia, pero debe conocer que también ha de ser garante de los fundamentos del orden estatal-político-social. Esto no implica que deba inmiscuirse en la protección de las relaciones entre personas, entre personas y grupos, entre grupos, o entre personas o grupos con el Estado, aun cuando estas sean políticas. Ello, y sólo cuando se altera el modo de relación civilizado y legal, le corresponde a las fuerzas policiales, ya sean dedicadas al orden o a la seguridad, según cada caso.

No obstante, las fuerzas armadas, en cada país, aseguran la estabilidad de los cimientos del conjunto de las relaciones sociales, que suelen estar formulados en la constitución política de toda nación. Dicha responsabilidad, casi nunca implica acciones sistemáticas, concretas y directas; sino únicamente el conocimiento general de que el ejército -con la fuerza de las armas- no se parcializa con ninguna persona o grupo, se dispone a reconocer todos los principios políticos y sociales que por voluntad general se vayan asumiendo en la ley fundamental, y está dispuesto –en caso de que falle el resto de las instituciones dedicadas a preservar el orden- a garantizar la armonía necesaria para que no colapse la vida civil de la sociedad y se restablezcan cuanto antes las mencionadas entidades.

Es imposible desconocer este rol, que constituye un desafío para las Fuerzas Armadas cubanas. Resulta insostenible preferir que dicha institución no juegue, o no pueda jugar, ese papel. Ello debilitaría la armonía de cualquier proceso gradual y efectivo de ajuste nacional –que es, según parece, la metodología de cambios anhelada por la inmensa mayoría de la población residente en la Isla.

Por otra parte, estoy convencido de que el ejército puede llegar a asumir ese quehacer. El mismo constituye la institución más fuerte, cohesionada y profesional del actual sistema, no está directamente comprometida con vejaciones, es nacionalista y se siente –según tengo entendido- muy comprometida con el desarrollo armónico de la nación.

Es tan fuerte también en lo económico y político, que será necesario tenerlo en cuenta no sólo como facilitador, sino además como un actor protagónico más -entre tantos que ya existen en la sociedad cubana- . Ojalá sea capaz de integrar los dos roles, sin que los intereses particulares -en lo económico y político- perjudiquen la esencia del desempeño facilitador. Debe procurarlo, con mucho tesón, por el bien de Cuba y de cada cubano. A eso fue que invitamos a las Fuerzas Armadas durante la Semana Social , convencidos de que es posible.

Como se puede ver, nuestra propuesta está muy lejos de pretender, como ironiza el autor, que el ejército lance sus efectivos a las calles para reprimir a quienes se opongan al diálogo, custodien los carros jaulas, o proteja las puertas del despacho de Raúl cuando vaya el Cardenal. Asumir el futuro de Cuba sin el concurso de las Fuerzas Armadas sería acoplarnos a una aritmética estéril y simple, que da la espalda al país real. El autor tiene el derecho personal a sentir desconfianza del cuerpo castrense cubano, incluso tiene el derecho de manifestarlo públicamente, pero ello no lo capacita para minar de un plumazo la legitimidad de las Fuerzas Armadas cubanas, so pena de hacer el ridículo y terminar aplastado por la realidad.

No es menor su error cuando analiza la pertinencia de que los intelectuales se desempeñen como facilitadores. En este caso, sus consideraciones llegan hasta la injusticia. Acusa a este gremio de instrumento aberrado que ha tergiversado su papel. Es innegable que nuestro sector intelectual posee límites y que puede haber cometido errores, pero no es posible desconocer el aporte que han hecho y hacen muchísimos de sus miembros, tanto a la cultura como al diálogo que hoy se realiza en la sociedad cubana. Es importante, además, destacar la cantidad creciente de jóvenes con un pensamiento profundo, articulado y muy comprometido con la vida nacional.

Es cierto que las estructuras que pretenden ordenar el quehacer de éstos -en especial el Ministerio de Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Unión de Juristas y la Asociación de Economistas, etcétera-, pueden llegar a limitar dicho desempeño, pero ellos y sus obras son mucho más que esas entidades. La gestión creativa y orientadora de este gremio trasciende estos marcos, y aún dentro de los mismos suelen hacer aportes muy valiosos, como muestran muchas de las recientes investigaciones históricas y sociales que se publican. Es verdad que esta labor no tiene la magnitud ni la publicidad requeridas, pero existe. Sólo se hace necesario trabajar para ampliarla y ponerla mucho más en contacto con el público.

Pienso que debemos estar abiertos a escuchar con respeto todas las opiniones, incluso las críticas. Sin embargo, opino que al emitir las opiniones, sobre todo de manera crítica, hemos de ser capaces de ruborizarnos antes de hacerlo si no poseemos la suficiente autoridad para ofrecerlas. Creo que para cuestionar la faena académica y patriótica de los intelectuales cubanos que residen en la Isla , se hace imprescindible haber hecho un aporte similar al de ellos en beneficio del bien de la nación y haber alzado la voz –al menos alguna vez- dentro de Cuba. He buscado la obra del señor De Armas, que lo capacite y autorice para emitir ese juicio tan severo, y no la encuentro por ninguna parte.

Quiero culminar dándole un consejo que recientemente ofrecí a otro cubano que también nos criticó, aunque por otro análisis. Este vive en Cuba y parece enarbolar un fuerte estalinismo, pero comparte con el autor esa mirada distorsionada y suspicaz hacia lo que no comprende. “Abrase a todos los cubanos, concédale un mínimo de confianza a cada nacional y, por favor, discierna sin prejuicios, pues sólo así su aporte contribuirá realmente al bien de Cuba”.

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